FISIOTERAPIA ACUATICA

LA INTEGRACIÓN DE LOS DOS TIPOS DE FISIOTERAPIA, EN EL AGUA  Y TRADICIONAL, IMPLICA MEJORES RESULTADOS EN EL TRATAMIENTO DE ALGUNAS LESIONES

De todos es conocido el beneficio que supone el agua para la salud humana. Desde la antigüedad se ha servido de ella el hombre para mejorar de sus dolencias o para relajarse. Pero en España es reciente la incorporación del medio acuático a las técnicas rehabilitadoras que emplean los fisioterapeutas con pacientes que sufren desde daños en el aparato locomotor hasta fallos neurológicos o secuelas de infartos cerebrovasculares.

La terapia acuática, muy extendida y utilizada desde hace décadas en países como Holanda, Francia o Suiza, ha tomado impulso entre estos profesionales de la salud españoles gracias a las virtudes de esta técnica: la recuperación es más rápida en ciertas lesiones, la ingravidez y la flotación facilitan el esfuerzo al enfermo y el fisioterapeuta puede recurrir a ejercicios poco accesibles para estos pacientes en seco.

Los fisioterapeutas que se han especializado en terapia acuática -cada vez más numerosos- hacen hincapié en que «es importante diferenciarla de otra gran variedad de actividades que se realizan frecuentemente en el medio acuático, como serían la hidroterapia, la natación terapéutica, el aquasalud o el aquagym, que no son programados ni dirigidos por profesionales sanitarios», puntualiza Isabel Vera Roca, fisioterapeuta especializada de Terapias Acuáticas del Mediterráneo (http://terapiasacuaticas.blogspot.com.es/). «La terapia acuática -concreta Isabel Vera- es la combinación de la hidrocinesiterapia (ejercicio terapéutico dentro del agua) y la fisioterapia convencional (termoterapia, electroterapia, cinesiterapia, terapia manual, reeducación postural, escuela de espalda). La integración de los dos tipos de fisioterapia es la combinación ideal para obtener resultados altamente satisfactorios en el tratamiento de lesiones». Javier Güeita, presidente de la Red Española de Terapia Acuática (RETAcua) y representante en nuestro país de WCPTAPTI (grupo de terapia acuática en la Confederación Mundial de Fisioterapia), explica que esta especialidad demuestra que «el agua también es terapéutica, pero es necesario combinar el trabajo en el agua con la camilla para obtener los mejores resultados».

Desde Terapias Acuáticas del Mediterráneo defienden que los factores físicos de flotación viscosidad, densidad, presión hidrostática y temperatura con los que cuenta la  fisioterapia acuática y que no pueden ser utilizados  por otras terapias fuera del agua hacen que este tipo de tratamientos cuenten con unas  propiedades únicas para la rehabilitación: favorecen la  relajación mitigan el dolor, disminuyen la defensa  muscular, mejoran la circulación y aumentan la tolerancia. Isabel Vera añade Que «otro beneficio de la terapia acuática es Que involucra el uso del cuerpo entero y no solo de la parte afectada. reforzando así la unidad corporal».

Aunque no son muy numerosos, se han publicado estudios científicos Que miden los efectos de la terapia acuática en el tratamiento rehabilitador de diferentes patologías. Bressel presentó en 2011 una comparativa que revelaba que los ejercicios abdominales en el agua requieren de una menor activación muscular que cuando se realizan en seco.

Los investigadores Kamioka y Honda demostraron en 2010 y 2012, respectivamente. Que los ejercicios sumergidos provocan mejoras significativas en cuanto al dolor y funcionalidad para enfermedades del aparato locomotor (cadera,  rodilla, dolor lumbar) y patología neurológica.

Al margen de estudios. Isabel Vera, desde la experiencia adquirida en el día a día, asegura que «patologías como la lumbalgia mecánica crónica, que a veces no mejora con los tratamientos convencionales, lo hace trabajando dentro del agua de una manera muy completa y agradable para el paciente. el doJor suele remitir y la funcionalidad suele restaurarse en menor tiempo que si se trabaja en seco. En mi opinión, otros dos grupos que obtienen gran beneficio del trabajo en el agua con respecto al de seco son las recuperaciones tras una intervención quirúrgica (sobre todo de hombro. espalda y articulaciones de carga como cadera, rodilla y pie), y los pacientes con problemas neurológicos».

Desde artrosis a discapacidades. A no ser que la inmersión en el agua esté contraindicada por motivos clínicos, de esta terapia se pueden beneficiar un amplísimo espectro de pacientes. Las indicaciones más frecuentes de la terapia acuática son:

* Artrosis de rodilla, cadera, hombro y columna vertebral.

* Procesos reumáticos. como la espondilitis y la artritis reumatoide.

* Patologías raquídeas: desde dolor provocado por hernias discales e intervención Quirúrgica de las mismas, cervicalgias postraumáticas. esguinces cervicales;

* lumbalgias por espondilÓlisis. espondilolistesis y lumbociatalgias. y dorsalgias por espondiloartrosis dorsal y por hernias.

* Patología de hombro. tendinitis del manguito rotador o el síndrome de rozamiento subacromial.

* Prótesis de rodilla. cadera y hombro. Se inicia el tratamiento en el agua al mes de la cirugía.

* Osteoporosis. Es muy útil en pacientes Que se encuentren en fases avanzadas de esta enfermedad porque permite realizar actividad física sin riesgo de caídas y se pueden hacer

potenciación de los músculos extensores sin ocasionar sobrecarga sobre las estructuras óseas más frágiles.

* Discapacitados físicos. Los objetivos son la estimulación temprana. la familiarización y la integración en el grupo.

* Geriatría. El agua es un medio ideal para trabajar la disminución de la condición física y la capacidad funcional, la disminución de la fuerza. de la movilidad y de la capacidad para realizar sus hábitos diarios.

* Lesiones deportivas. Se utiliza en la fase inicial y en la transición hacia la recuperación de la actividad profesional. Permite mantener la capacidad aeróbica. realizar un intenso entrenamiento propioceptivo y trabajar sin contracciones excéntricas.

* También está indicada como complemento en el tratamiento de diversas desalineacíones del raquis, como las actitudes escolióticas. Escoliosis, hipercifosis, hiperlordosis y cifolordosis.

¿DÓNDE SE PUEDE REALIZAR?

A pesar de que el número de fisioterapeutas que se han formado en esta especialidad se ha multiplicado en los últimos cinco años en España gracias a que ya se imparte en diversas universidades y otros centros docentes del país y de que las piscinas públicas y privadas van cediendo sus instalaciones a estos profesionales, la terapia acuática aún es desconocida por muchos pacientes.

Javier Güeita, profesor de esta especialidad en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y presidente de Red Española de Terapia Acuática (RETAcua), señala que «todavía está pendiente que muchos médicos (traumatólogos, neurólogos, reumatólogos) que tratan a los potenciales beneficiarios de la terapia acuática conozcan sus bondades y la prescriban a sus pacientes, como es común en otros países europeos, donde incluso las aseguradoras privadas y los hospitales públicos ofertan este servicio».

No obstante, Güeita destaca que la Red Española de Terapia Acuática abarca casi la totalidad del territorio nacional y que las personas interesadas en localizar un profesional y una instalación cercana a su domicilio sólo tienen que acceder a la web de RETAcua (http://www.retacua.org/) y realizar una consulta en el apartado de contacto. Los miembros de RETAcua le responderán para aconsejarles dónde realizar terapia acuática con garantías.

(Artículo publicado en la revista SALUD REVISTA.ES,  número 12 /año3 /noviembre 2012)

buy an essay paper

765qwerty765